La esencialidad del amor
La semana pasada abordamos el tema del amor tal y como se describe en 1 Corintios 13. Necesitamos explorar las palabras de Pablo aquí con mayor profundidad.
Lee 1 Corintios 13 y resume lo que dice acerca del amor.
Pablo no está diciendo que las lenguas (1 Cor. 13: 1), la profecía, el entendimiento, el conocimiento, la fe (vers. 2) y la benevolencia (vers. 3) sean inútiles. Solo lo son si no están motivados por el amor.
Pablo muestra que se puede tener estos dones y sin embargo haber dejado de lado el amor.
Qué es el amor
El tipo de amor del que habla Pablo no se expresa en frases como «me encantan las frutillas», «aprecio a mis amigos» o incluso «quiero a mi cónyuge y a mis hijos». Tampoco se refiere al tipo de presunto amor que se ve en las películas. Y no, no es amor erótico o romántico, aunque este pasaje se haya utilizado habitualmente en sermones de bodas.
El amor al que Pablo se refiere no puede reducirse al afecto o sentimiento o emoción o pasión, la caridad, la virtud o la benevolencia de las buenas obras. Este amor en realidad tiene fundamento y no es como acabamos de ver arena movediza. Su fundamento en realidad estas en la ley de Dios que es la fuente real del amor. (Ro 13:10) Esta ley nos habla de cómo es el amor de Dios. (1 Jn 5:3) Quien la estudia, aprende lo que es amor (Dt 11:13) y quien la práctica, vive en amor (Jn 15:10) Esta es una gracia especial que nos concede el Espíritu, ya que este pone las leyes de Dios en nuestra mente y corazón (Ez 36: 27) por eso Pablo dice que el amor de Dios ha sido derramadlo en nuestros corazones (Ro 5:4). Pero el espíritu no hace esto mágicamente, sino por medio del lenguaje divino que es su palabra (Jn 6:63) ya que toda la palabra de Dios revela el amor de Dios. (Jn 5:38, 42) Cuando el hombre se llena del amor de Dios que es su palabra el pecado queda anulado (Sal 119:11) Una vez llenos de este amor, entonces se convierte en la conciencia del hombre que guía a las acciones de amor (Mt 12:34); (Pr 23:7).
Así que, de nada sirve que enseñes, prediques, regales, desde comer, e incluso entregues tus millones a los pobres y tu cuerpo en sacrificio, si no tienes la ley de Dios en el corazón y te esfuerces por cumplirla con todas tus fuerzas. Así es como el amor en 1 Corintios 13 es la motivación que nos da el Espíritu y que nos lleva a actuar con afecto, caridad, virtud y benevolencia. Es un compromiso total de nuestras acciones, sentimientos y pensamientos en favor de Cristo y de nuestro prójimo.