Semana 8 17/08/2026

El Cristo resucitado, nuestra única esperanza

En 1 Corintios 15: 9-19, Pablo explica cuán graves y terribles son las consecuencias de negar la resurrección, ya que, sin ella, los creyentes no tienen esperanza en el presente, y mucho menos en el futuro.

Lee 1 Corintios 15: 9-19. ¿Qué perdemos si Cristo no resucitó?

En general, los paganos no creían en la resurrección, especialmente en el mundo griego, con su creencia en el dualismo cuerpo-alma (al morir, el alma ascendía según ellos adonde supuestamente van las almas de los muertos).

De hecho, Pablo dice que si no hay resurrección de los muertos: (1) Cristo no resucitó (1 Cor. 15: 13, 16); (2) nuestra predicación es vana (vers. 14); (3) nuestra fe también es vana (vers. 14, 17); (4) somos testigos falsos (vers. 15); (5) seguimos en nuestros pecados (vers. 17); y, obviamente, (6) quienes murieron están perdidos (vers. 18). Sin la resurrección, tanto la predicación como la fe son vanas (1 Cor. 15: 14, 17). (es decir, «falsa»),

Sea cual fuere el significado específico, en un escenario en el que no existiera la resurrección, la fe se describe como inútil (griego mataios) (1 Cor. 15: 17).

De hecho, Pablo predicaba por la esperanza de la resurrección. Otra cosa no lo motivaba. Hechos 24:15,16 Lo que significa que la base misma del cristianismo se encuentra en la resurrección de Cristo. Muchos que no aman la verdad y rechazan el evangelio terminan diciendo que ellos no siguen el evangelio por el interés de la vida eterna, sino solo por amor a Jesús y a Dios y que hacen el bien, aunque no haya inmortalidad. Sin embargo, eso no dice Pablo. Él dice que a él lo motiva la esperanza de la resurrección y la vida eterna y es que, en este punto debemos ser centrados en la verdad. La única razón del plan de la salvación es el hecho de devolver al hombre la inmortalidad que perdió por causa del pecado, algo que perdió Adán y Eva. Si cuando Adán pecó, se hubiera aplicado el plan de salvación y Cristo hubiera venido en esos días a dar su vida, lo haría solo porque ellos pecaron para darles otra oportunidad de vencer y mantener así la vida eterna. Gracias a esto Adán y Eva hubieran tenido la posibilidad de obedecer la ley de Dios saliendo victoriosos y reanudándose la vida eterna. Pues es eso exactamente lo que se hace hoy. A todos aquellos que aceptan el plan de salvación tomando a Jesús como su Salvador personal se les acredita el perdón y se les da el poder de la Palabra que los transforma, convirtiéndolos en santos para poder ver al Señor. (Heb 12:14), (Jn 17:17)

¿Qué sentido tendría 1 Corintios 15 si los seres humanos tuviéramos almas que fueran al cielo (o al infierno) en ocasión de la muerte? ¿Por qué es tan importante entender que los muertos «duermen»?