Semana 8 21/08/2026

Para estudiar y meditar

Lee el capítulo «La liberación del pueblo de Dios», en El conflicto de los siglos (pp. 619-633), de Elena G. de White.

«La Tierra se estremeció violentamente cuando la voz del Hijo de Dios llamó a los santos que dormían. Respondieron a esa invitación y surgieron revestidos de gloriosa inmortalidad exclamando: “¡Victoria! ¡Victoria sobre la muerte y el sepulcro! ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?” (ver 1 Cor. 15: 55). Entonces los santos vivos y los resucitados elevaron sus voces en un prolongado y arrobador grito de triunfo. Los cuerpos que habían descendido a la tumba con los las marcas de la enfermedad y de la muerte, resucitaron dotados de salud y vigor inmortales. Los santos vivos fueron transformados en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, y junto con los resucitados ascendieron juntos para recibir al Señor en el aire (ver 1 Tes. 4: 16-17). ¡Oh, qué glorioso encuentro! Los amigos desunidos por la muerte volvieron a reunirse para no separarse nunca más» (Elena G. de White, La historia de la redención, p. 361).

Preguntas para dialogar:

Pensemos en quienes fueron testigos oculares de la resurrección de Cristo (Hech. 1: 22; 2: 32; 3: 15; 4: 33; 5: 30-32). ¿Cómo podemos nosotros, unos dos mil años después de ese acontecimiento, ser «testigos» de su resurrección?

La resurrección de Jesús es un punto de cumplimiento en la historia que se cumpliría como una experiencia en el Mesías. Las profecías anuncian muchas cosas más del Mesías que se cumplieron en Jesús. Por ejemplo, acerca de su sacrificio estaba profetizado el tiempo exacto en que ocurriría y así sucedió, (Dan 9:25,-27) por lo tanto, su resurrección no era el punto central, sino algo más que ocurriría y así fue. Luego de eso, aun vemos más testimonio del cumplimiento de su trabajo que debía cumplir por 40 días más. No podía quedarse hasta el pentecostés porque debía cumplirse la pablara que dijo. Es necesario que yo me vaya. sino el Consolador no vendría” Así ya no podrían verlo más antes de que lleguen los 50 días, cuando vino el Consolador.