Cristo, poder y sabiduría de Dios
En 1 Corintios 1: 19, 20, 30 y 31, Pablo habla de cómo la sabiduría de Dios y la sabiduría humana son increíblemente diferentes y, por lo tanto, mutuamente excluyentes.
Pablo recuerda que, ya que los hombres no buscaron a Dios en el conocimiento de las escrituras por medio del estudio de estas, por eso le agradó a Dios salvar por medio de los que la predican y anuncian. Cristo solo salva por medio de su verdad. (Jn 17.17; 8:32)
(1 Cor. 1: 21). Primero Pablo le llama la locura de la cruz y luego le llama la locura de la predicación, dejando en claro que se trata de la palabra de Dios que es la que se predica. Cristo no solo es el poder, sino también la sabiduría de Dios. Esto significa que, a través de Cristo nos hacemos sabios para la salvación (2 Tim. 3: 15). Por medio de sus enseñanzas dadas en las escrituras. (Pr 2:1-5)
Lee 1 Corintios 1: 24-29. Nota las palabras que aparecen allí, como «poder», «sabiduría», «insensato» y «débil». ¿Qué quiere decir Pablo con eso?
Pablo presenta allí la sabiduría de la pablara de Dios, donde lo que los hombres puedan hallar como insensato y débil, aun eso es más inteligente que lo que los hombres sacan de su propia sabiduría y es que, que hombre podría decir: “lo mío es lo correcto”. Para poder saber lo correcto, necesitamos un patrón que lo determine. La mente humana no es ningún patrón. Ni aun lo que se llama ciencia. Pablo quería demostrar que la pablara de Dios esta por encima de todo esto, como el patrón para medir la sabiduría. Por eso concluye diciendo que los fieles de Dios no se miden por su sabiduría personal, sino por su humildad. Los humildes son los que no confían en si mismos, sino solo en la sabiduría de Dios. (Mt 11:29) No se basan en el poder humano del dinero y lo que ellos llaman sabiduría que solo es mera filosofía humana y mero razonamiento humano.