Para estudiar y meditar
Lee el capítulo «El Calvario», de El Deseado de todas las gentes (pp. 703-717), de Elena G. de White.
Preguntas para dialogar
El mensaje de un Cristo crucificado era un escándalo para los judíos y una locura para los griegos. ¿Qué temas bíblicos que predicamos hoy pueden producir el mismo efecto en el público moderno y por qué?
El hablar de Jesús como el Mesías, era locura en ese tiempo. Hoy se sabe que ese mismo Mesías estuvo profetizado como el Hijo de Dios. Hoy el mundo lo ve como lleno de misericordia y amor por haber dado su vida en la cruz y va al otro extremo y no puede coincidir con un Salvador que regresará para poner fin a la maldad a través de un juicio con su ley y una sentencia para quienes se unen con Babilonia y la destrucción del anticristo y su aliado librando a su pueblo del mal. Por eso presentar hoy las profecías le son locura a los que se pierden. Los falsos pastores son otra vez los que contribuirán a este error fatal por el cual se perderán la gran mayoría como los judíos de los días de Jesús. Ellos confundieron la segunda venida con la primera y los de hoy confundirán la primera con la segunda.
En este tiempo, como en los días de Cristo, las Escrituras se entenderán y se interpretarán erróneamente. Si los judíos las hubieran estudiado con corazones piadosos, fervorosos y humildes, su escudriñamiento habría sido recompensado no solamente con un verdadero conocimiento del tiempo, sino también de cómo se produciría la primera aparición de Cristo. No habrían atribuido las glorias de la segunda venida de Cristo a la primera. Tenían el testimonio de Daniel, de Isaías y de otros profetas; tenían las enseñanzas de Moisés; Cristo mismo estaba en medio de ellos, y aún así continuaban escudriñando las Escrituras en busca de alguna evidencia de su venida. Al mismo tiempo, hacían con Cristo lo que se había profetizado que harían. Se encontraban tan enceguecidos que no conocieron el tiempo de su visitación ni lo que estaban haciendo. Así cumplieron la Escritura. SE 251